
jueves, 22 de diciembre de 2011
¿Crees en el efecto mariposa?

viernes, 8 de julio de 2011
Escribo.

Escribo... Por los caídos. Los que se fueron por obligación y los que marcharon simplemente por encontrar la ansiada "paz".
jueves, 31 de marzo de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Debe ser que será mañana.

Allí estábamos, viendo recluidos en un pequeño barco a ese cantautor que me define demasiado bien.
Y entre el público localicé tu mirada. Creí que la había olvidado, pero aún la conservas irremediablemente...
Las aguas empezaban a moverse. El barco se estremecía un poco al principio, acabando por dejarse llevar violentamente por las grandes olas, y nos arrastraba desde su interior...
Yo recuerdo que entre persona y persona, entre movimiento brusco y movimiento brusco, volvía a buscarte y te encontraba, sentado en un rincón, con la mirada serena, observando la lejanía de lo que estaba pasando fuera.
Me sentaba contigo y te imitaba (como siempre hice) y en ese momento, ambos vimos como se nos abalanzaban objetos y personas mismas arrastradas por la corriente.
- Te quiero.
Apartabas por un momento la mirada para clavar tus ojos en mí.
- Yo también te quiero. Sabía que me lo dirías, aunque aún es pronto...
Algo chocó contra el barco. El mismo suelo de una calle pedregosa nos había frenado. Allí aún no había agua y pudimos salir.
Teníamos tres calles por las que avanzar.
Tres... y elegimos la peor.
Tuvimos que descender un gran escalón. Bajaste tú primero para ayudarme desde ahí (como siempre hiciste) y entonces escuchamos gritos procedentes del fondo del camino, y agua...
Me agarré a las barras de una pequeña ventana con una mano.
- ¡Sube!
Te ofrecí mi mano. Te giraste para ver lo que nos esperaba.
- ¡Dame la mano! ¡¡Sube!!
Lloraste.
- ¡No puedo verte morir otra vez! ¡Por favor!
...
Y, no sé por qué, la frase que me dijiste a continuación, probablemente siempre se me quede grabada.
- Creí... que al menos tú te salvarías.
domingo, 13 de marzo de 2011
Guy de Maupassant - La muerta

¡Yo la había amado locamente! ¿Por qué amamos? Es raro no ver en el mundo sino a un ser, no tener en la mente sino una idea, en el corazón sino un deseo, y en la boca más que un nombre: un nombre que sube sin cesar, que sube, como el agua de un manantial, de las honduras del alma, que sube a los labios, y que decimos, que repetimos, que murmuramos sin cesar en todas partes, al igual que una plegaria.
martes, 15 de febrero de 2011
Galicia
sábado, 29 de enero de 2011
De vuelta a los sueños.
viernes, 28 de enero de 2011
¿Capítulo 1?

Volviendo a tus malas costumbres.

martes, 25 de enero de 2011
Recuerdos...

lunes, 24 de enero de 2011
¿Qué hacer cuando...?
domingo, 23 de enero de 2011
Érase una vez...

Había una vez un rey muy poderoso que reinaba un país muy lejano.
Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema: era un rey con dos personalidades.
Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz.
Ya desde la mañana, esos días aparecían como maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos. Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y
eficientes esas mañanas.
En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos.
Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos, repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a todos los pedidos de sus súbditos y amigos.
Sin embargo, había también otros días...
Eran días negros.
Desde la mañana se daba cuenta de que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.
Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo atendían bien.
El sol le molestaba aun más que las lluvias. La comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.
Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos contraídos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo cumplirlos...
Esos eran los días en que el rey aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores...
Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su palabra más usada era "NO".
Consciente de los problemas que estos cambios de humor le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y asesores de su reino a una reunión.
—Señores –les dijo— todos ustedes saben acerca de mis variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro tiempo, cuando veía las cosas de otra manera. Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.
Los sabios aceptaron el reto y durante semanas trabajaron en el problema del rey.
Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al asunto planteado.
Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.
Esa noche el rey lloró...
A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia.
Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica que alguna vez había sido blanca.
—Majestad –dijo el hombre con una reverencia—, del lugar de donde vengo se habla de sus males y de su dolor. He venido a traerle el remedio.
Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero.
El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó dentro de la caja.
Lo único que había era un anillo plateado.
—¡Gracias! –dijo el rey entusiasmado— ¿es un anillo mágico?
—Lo es –respondió el viajero—, pero su magia no actúa sólo por llevarlo en tu dedo. Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la inscripción que tiene el anillo y recordar esas palabras cada vez que veas el anillo en tu dedo.
El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:
"Debes saber que ESTO también pasará".
Parece mentira que un cuento infantil sea capaz de reflejar a tan grandes rasgos la realidad...
viernes, 21 de enero de 2011
Snow

jueves, 20 de enero de 2011
Ya no lo recordaba

Mismo camino

miércoles, 19 de enero de 2011
Atrápalo si puedes...

No es una foto muy buena. Por falta de técnica, por falta de buena cámara y por otros factores que realmente no vienen muy a cuento.
Ese "atrapasueños" lleva persiguiéndome desde hace tiempo, yendo de un lugar a otro, como yo misma...
Dícese de un objeto que recoje las pesadillas y las transforma en los más maravillosos sueños...
Y siempre pensé que si los sueños y los pensamientos pudieran ser palpables, se traducirían en algo así como en el humo de un cigarro.
Y si el trabajo de ese objeto es ese... ¿Por qué no lo lleva a cabo? ¿Por qué deja pasarlo ante él sin mostrar ningún tipo de esfuerzo por intentar cojerlo?
Quizás se halle demasiado ocupado asimilando otros tantos sueños... Quizás se encuentre saturado y ya no recuerde como llevar a cabo su trabajo.
Es increíble como hasta un simple objeto puede... reflejarse en tí.
martes, 18 de enero de 2011
Todo (o nada)
Esta foto la hice hace un rato...
Me recuerda a cierto personaje con el que me topé en extrañas circunstancias hace unos días. Aquella mujer que se apasionaba por ver cómo el fuego puede llegar a consumir cualquier cosa, cualquier material, cualquier emoción, cualquier recuerdo.
Sus palabras exactas fueron; "¿Alguna vez has observado lo rápido que se prende el plástico? Es tan efímero que una mirada apenas lo capta..."
Yo hoy me siento así, siento haber estado entre el "todo o nada"... Fui el "todo", fui y quizás me ecuentre ahora siendo la "o", pero esta tarde pretendo ser el "nada"...
Y espero que sepais perdonarme por rendirme cuando aseguré que jamás lo haría, pero creo que en parte necesito conocer la sensación que se experimenta cuando terminas de consumirte...
Yo era lo que estaba escrito dentro.
Ahora soy el papel.
Hasta la próxima vez...
lunes, 17 de enero de 2011
"Todo lo que sube..."

Recuerdo aún la primera vez que escuché esa frase; "Todo lo que sube, tiende a bajar". Me la dijo alguien que pasó sin aportar mucho más a mi vida, realmente. Supongo que eso es historia aparte. Pero sé que conocerla me llevó a sacar esta foto, a reflejar de algún modo lo que en parte me está demostrando esta etapa de mi vida, de mí misma.
¿Qué mejor modo (desde mi punto de vista, claro) de representar dicha frase que un columpio acompañado de la estación del año en la que la misma naturaleza tiende a caer?
Pero con esta imagen no me gustaría sólo exponer lo que Newton dijo en su momento.
Me gustaría decir que me da confianza el simple hecho de empujar ese columpio y saber que por mucho que tienda a bajar, vuelve a subir. Que por mucho que las hojas tiendan a caer, vuelven a nacer y a repetir el proceso.
Quizás sea la idea más estúpida en la que me he apoyado hasta ahora, pero hoy por hoy es lo que me da fuerza.
Ahora, cualquiera puede imaginar lo que le venga en gana al observar la foto, es lo bueno de la fotografía, todas son connotativas.
Y nada, para meternos en vereda creo que ya no diré mucho más.
Aquí os dejo la foto, la parrafada y mañana más y no prometo que mejor =)
Ruegos y preguntas al Ayuntamiento de Cuenca, gracias.

