
Poco después de hablar de aquello, de creencias varias, de compartir destinos, de dependencias e independencias, de conducción temeraria abarrotando el mismo camino de barro, de andar jugando de un espacio a otro, ocupando parte de nosotros mismos y confundiendo nuestros instintos, de espirales... Las encontré en la misma puerta de aquella casa de pueblo en la que tantos años he pasado.
Y espero demostrar con esto que, efectivamente, nuestros caminos los recorreremos solos, con vivencias que no compartiremos, sin confiarnos el mundo y sin ser los mejores amigos que jamás se han visto, pero uniéndonos en cierto punto de inflexión en el que necesitaremos caer de nuevo en la comodidad que sólo nosotros sabemos aportarnos, en las risas que sólo nosotros sabemos crear.
Intento demostrar con esto que a veces las cosas no son tan simples como parecen, que a veces las palabras sólo son grandes mentiras, y espero que te plantees que esto ha sido así porque deseo protegerte de tí mismo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario