sábado, 26 de noviembre de 2016

Ey... Estoy aquí.

¿Estás ahí? 

Sé que lo estás.

Soy tú, hace un tiempo, quizás hace unos años.
Te escribo esto por si tu cabeza sucumbió. Lo primero de todo es decirte QUE NO ES CULPA TUYA. Hay factores que ni siquiera tú puedes controlar. No te asustes, sé que lo estarás, pero no lo hagas.
Esas voces que escuchas internamente, esas cosas que sólo tú puedes ver, que sólo tú puedes oler... NO SON REALES
Cuando dudes, cuando creas que tu realidad es la dominante, pregúntale a alguien, contrasta los hechos. 
Siempre se te dio bien hacerlo.
Puede que tengas la enfermedad, pero ella NO ERES TÚ. Tú siempre serás tú, con tus virtudes y tus defectos. Sólo tienes que encontrarte entre tantas dudas.
Siempre tuviste una fuerza inmensa para la introspección, para analizar a los demás. ¡Vuelve!
Sé más fuerte, sé consciente de que esa enfermedad sólo quiere engañarte, de que no es la sociedad; ELLA ES EL ENEMIGO.
Date cuenta y vencerás. 
Vivirás y ayudarás a más gente. 
Demuéstrale al mundo que la enfermedad no te domina, que jamás dejarás de ser tú misma.
Eres tan fuerte... Has pasado por tanto... Esto simplemente es un bache más en el camino.

Te quiero y confío en tí.

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