domingo, 20 de enero de 2019

Necesito hablarte.

Son casi las 4 de la mañana. En 3 horas debería estar en pie, midiendo los tiempos para salir de casa, probablemente corriendo. Debería dormir. Pero estoy aquí, pensando en una conversación que jamás tendremos. En unos consejos que jamás llegarán.
Estoy perdida, papá. Asustada.
Siento tantas cosas... Desbordantes, intimidantes, complicadas.
¿Qué me dirías...? Creo saberlo, pero siempre me matará no estar segura. Aún me duele... Tu número de teléfono lleva años sin dar señal, pero aún insisto en llamar. ¿No es absurdo?
Oye, papá... ¿Sabes por lo que cada día verdaderamente lucho? Porque puedas sentir que estoy al nivel de la persona que siempre quisiste que fuera. ¿Por qué siento que te estoy fallando?
¿Sabes...? Él te caería bien. Estoy segura. También sé que me dirías que no es culpa mía, que todo saldrá bien, que solo viva y sienta a mi manera, como vengan las cosas... Porque soy tormenta, pero el sol siempre llega. Ojalá tu voz arrastrara esas palabras. Ojalá.

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