viernes, 25 de enero de 2019

Soy.

A veces me conformo con que me mires, otras se vuelve una necesidad imperiosa que me conozcas. Mentiría si dijera que no tengo una carta de presentación. Joder, todo el mundo tiene una. Aún así, cuando me preguntan; "¿cómo eres?"... Cómo soy... Es complicado, pero intentaré hacértelo entender.


Soy errores.
Malas experiencias.
Malas decisiones.
Soy música.
Canciones en el tiempo.
Una radio que suena de fondo.
Soy dolor.
Lágrimas.
Culpabilidad.
Pero también soy humildad.
Cariño.
Amor.
Besos en versión extendida.
Soy muy buena en la teoría y pésima en la práctica.
Soy sueños a los que les cortaron las alas.
Soy aprendiz de las cosas más pequeñas.
Alumna de mí misma.
Soy luces por la noche, porque me aterra la oscuridad.
Soy humor infantil.
Humor absurdo.
Humor cínico.
Soy inquietud.
Cabezonería.
Malas pulgas.
Pero también soy risas.
Consejera.
Cuidadora.
Fortaleza.


A veces, mi niño... A veces, incluso, soy magia.



domingo, 20 de enero de 2019

Necesito hablarte.

Son casi las 4 de la mañana. En 3 horas debería estar en pie, midiendo los tiempos para salir de casa, probablemente corriendo. Debería dormir. Pero estoy aquí, pensando en una conversación que jamás tendremos. En unos consejos que jamás llegarán.
Estoy perdida, papá. Asustada.
Siento tantas cosas... Desbordantes, intimidantes, complicadas.
¿Qué me dirías...? Creo saberlo, pero siempre me matará no estar segura. Aún me duele... Tu número de teléfono lleva años sin dar señal, pero aún insisto en llamar. ¿No es absurdo?
Oye, papá... ¿Sabes por lo que cada día verdaderamente lucho? Porque puedas sentir que estoy al nivel de la persona que siempre quisiste que fuera. ¿Por qué siento que te estoy fallando?
¿Sabes...? Él te caería bien. Estoy segura. También sé que me dirías que no es culpa mía, que todo saldrá bien, que solo viva y sienta a mi manera, como vengan las cosas... Porque soy tormenta, pero el sol siempre llega. Ojalá tu voz arrastrara esas palabras. Ojalá.