jueves, 29 de mayo de 2014

Érase una vez...

Hace un par de meses recordé un cuento que mi padre me leía cuando era un retaquito (y no tan retaquito).

Recordaba que iba sobre alguna clase de mujer de la realeza, o algo por el estilo...
También recordaba que ella tenía un hijo... Era una versión infantil de una historia no tan infantil.
Pero el contenido para mí no es realmente lo importante, sino los recuerdos tan agradables que me trae (y me traía).

Recuerdo que lo cogí de la biblioteca pública, pero no encontraba esa edición para comprarla en ningún lado, y un día, mi padre lo volvió a coger y me trajo una edición encuadernada que él mismo había imprimido de la original.
No lo hizo a color, sino en blanco y negro... Y ambos nos tomamos la molestia de colorearlo juntos.

Mirando hoy nombres celtas de mujer, encontré el de "Genoveva" y automáticamente lo recordé; "Genoveva de Brabante".
¡Lo que son las cosas! ¡Cuando ya lo estaba dando por olvidado! 

Lo que me llevo de ese cuento es el grandísimo valor que tienen los pequeños detalles. Las grandes lecciones que transmiten y los buenos recuerdos que consiguen dejar, aún a pesar de los años.

Por enseñarme y mostrarme siempre el valor de esas pequeñas-grandes cosas... Gracias.


martes, 20 de mayo de 2014

Tiene actualizaciones pendientes.

Han pasado casi dos años desde la última vez que aporté algo a éste blog, y han sido muchas las experiencias recopiladas en tan poco tiempo.
Nuevos pisos, nuevos conocidos, nuevos planes... Nuevo, todo realmente nuevo, aún cuando las cosas importantes aún no han cambiado.
¿Qué esperábais? ¡Soy un auténtico desastre!
Muchos han sido los intentos fallidos en terrenos como el estudio... Muchos intentos fallidos, en su mayoría por factores que escapaban a mi control, aunque suene a excusa de las peores.
¿Y ahora? Ahora, intento tras intento, me he metido a estudiar por libre lo que realmente quería estudiar; japonés.

LOCURÓN.

Lo sé. No sé si me llevará a alguna parte, sólo sé que siempre ando como el cuento de la lechera... Y mi próxima estación será la Complutense de Madrid para examinarme del N3 (examen de japonés, para que nos entendamos). 

Sigo en búsqueda de trabajo a media jornada, y tengo el placer de deciros que... ¡¡Me llamaron para un par de puestos!! Eso sí es un auténtico LOCURÓN. España, ¿eres tú? En uno de ellos el sueldo... No era el adecuado. En otro, sencillamente me pedían que me exhibiera como una muñequita.
No.
Gracias, pero no.

Mi próxima estación en cuanto a estudios... ¡Universidad!

LOCURÓN.

Me gustaría ingresar a los 25. Llamadme loca porque es cuando mi pensión se agota y no sé si podré financiarme la carrera. Quizás saque la guitarra a las calles y ala, ¡a cantar y bailar con éste salero que mi padre me dio! 

Éste post tiene de todo menos poesía, pero quería poneros al día... Al menos un poquitín. 
También me sirve a mí misma como recordatorio, cuando las personitas indeseables me digan lo loca que estoy con ésto del japonés y la universidad, lo poco que valgo y lo poco que haré con mi vida... Tendré un caminito pequeñito que seguir leyendo mis propias líneas. 

Y como no sé qué foto poner... Os pongo una actual 100% y muy, MUY sexy (la ironía escrita debería acompañarse con un emoticono en forma de Sheldon Cooper). 

Cuando yo misma me lea... Recuerda; el espíritu luchador siempre ha estado ahí. No lo subestimes.