Perdóname, peque, por no haber podido hacer nada cuando te pusiste enfermo.
Perdóname, porque no pude traerte a casa conmigo.
Perdóname, porque no pude curarte como en otras ocasiones.
Perdóname, por no haber tenido modo de ir a verte.
Perdóname por pensar que ahora podrás estar en algún lugar mejor.
Y sobre todo, perdóname por ese nombre que te puse, Tulli...
Hasta siempre, enano.
miércoles, 27 de junio de 2012
domingo, 10 de junio de 2012
A mis gatos.
A mis gatos;
Ellos, que te saludan cuando te despiertas con un leve maullido y te ronronean en el oído para que acaricies su lomo.
Ellos, que cuando andas a su lado pegan su pequeño cuerpo a tí en busca de cariño.
Ellos, que saben cuando estás deprimida y se tumban a tu lado para desearte dulces sueños.
.jpg)
Ellos, que están ahí cuando nadie más está dispuesto a quedarse...
Ellos, que juegan contigo hasta que se te acaban las fuerzas.
.jpg)
Por todo esto y muchas más cosas, escribo
esta entrada.
Gracias, mis cookies.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
.jpg)

