Éste será otro de esos posts nada poéticos que escribo "últimamente" (¿se puede decir "últimamente" abarcando tal cantidad de meses e incluso años?), pues eso, ahí va.
Hace unos días descubrí que no sólo tengo el acceso a la universidad, sino que me convalidan la equivalencia del bachiller a todos los efectos (sobre todo laborales, que es lo que a mí me interesa). Con 24 años me encuentro con "bachillerato" y apta para la carrera de psicología. Qué locura (y qué ironía).
Estoy tan contenta, tanto, pero tanto, que a veces me despierto con una sonrisa inmensa sin saber muy bien por qué. Sí, sí, es cierto que el dinero me preocupa terriblemente, y que me encantaría poder encontrar un trabajo que, sobre todo, me permita compaginarlo, pero eh, para eso ahorré el dinero de trabajos como el Telepizza, ¿no?
Ya lo solucionará la Carlota del futuro, hoy por hoy, mi verdadero trabajo será estudiar, y esa, mientras pueda, será mi prioridad absoluta ante todo.
He pensado en abrir otro blog tratando sólo mis experiencias en cuanto a la carrera, a las asignaturas, a lxs compañerxs, etc. Obviamente sin dejar este atrás, al final nunca lo hago. A veces pienso que es absurdo mantenerlo en pie y escribir aquí, pero cuando releo mis antiguas entradas me doy cuenta de lo mucho, sin darme cuenta, que he andado como persona. No sé a veces si a mejor o a peor, pero en movimiento, que es lo que importa.
Quién me iba a decir que después de 5 años y medio con mi pareja le quiero aún más que el primer día,.. Que dos gatos me llenan más que mucha de mi familia. Al final hemos creado un pequeño núcleo, bastante estable, aún con todos los temores que tenía.
Siento, de algún modo, que aún a pequeños pasos, he ido saltando de logro en logro. Conseguir estabilidad en gran medida, tener una buena salud y el peso que quería, conseguir los estudios que aún no tenía, emprender una aventura nueva a una carrera... Es que cuando lo digo, aún no lo creo.
Mi madre me dijo que no lo conseguiría. Me río de ella ahora.
Si he aprendido algo a lo largo de estos 5 años es que dejarse llevar por las opiniones ajenas puede destrozarte y llevarte a dejar tus sueños e ideas atrás. Yo he cometido ese fallo demasiadas veces, pero un día... Bueno, un día dejó de importarme en términos generales (no voy a mentir, aún pueden herirme) y el motor empezó a ponerse en marcha solo.
Ahora sí...
