viernes, 7 de agosto de 2015

Sólo a veces...

Hoy es uno de esos días.

Uno de esos días en los que me encuentro cansada... del mundo en general. A veces me duelen los hombros. Noto como se resienten y la espina dorsal se resquebraja agónicamente.

Esos días.

Esos en los que no quiero ni puedo compartir mis cargas. Qué egoísta y narcisista por mi parte sería hacer tal cosa. Y más aún cuando los demás no le dan ni un ápice de importancia.
A veces me siento sola, aunque realmente no lo esté. Me pesa la conciencia misma, y la gran pregunta: ¿tan mal hago las cosas?

Esos días.

En los que me afectan palabras de personas tan... secundarias en mi vida. En los que consiguen herirme tornándose en esa gota que faltaba para colmar el vaso. Y me doy cuenta de lo banales que resultan mis problemas, porque lo son; pero joder si duelen.
A veces, pequeñas minucias que evolucionan en algo mayor.
¿Acaso siempre han tenido razón los que me señalaban con el dedo y arrojaban flechas a través de sus labios?

Esos días.
Esos días en los que tengo tantas ganas de hundirme... Que me cansa el mismo hecho de obligarme a seguir en pie.

Creo que estoy pagando por demasiados años de actitud rebelde.
Me duelen las piernas, chasquean mis rodillas...

...Pero el mundo gira.