jueves, 24 de mayo de 2012

Crónica de una vida.

Ahí estaba, como cada día, en aquel lugar.
Y como siempre, me miraban.
"¡Dejadme en paz!" - pensaba - "¿Qué tengo de interesante? ¡Apartad esas incesantes miradas de lástima hacia mí!". 
Yo antes tenía una vida... Hace mucho, muchísimo tiempo. Ahora me conformo con que me dejéis disfrutar de mi pequeño rincón, entre estas altas hierbas que crecen cada año más. Cada interminable año...


A veces me pregunto; "¿Qué hice tan mal como para acabar en este lugar? ¿Me lo merezco?".
No... No creo que nadie se merezca esto. Yo... No se lo desearía a nadie, porque yo siempre creo en todo el mundo, y doy oportunidades infinitas. Acaso... ¿Acaso no podíais hacer lo mismo conmigo?


Maldita sea, ahí están de nuevo esas miradas.
¡¡Agh!! ¡¡No necesito que nadie me peine!! ¡Puedo valerme por mí mismo! Me vendría mejor un abrazo.
Que alguien me preste su calor, sólo un poco, antes de volver a mi humillante realidad.
Mañana será otro día en el que ver hora tras hora esa multitud de caras desconocidas, que se asoman con avidez a mirar como nos pudrimos lentamente en este antro. Y sé que aquí hay gente que cuida de mí y se preocupa de que esté bien, pero a veces tengo frío, y otras tengo demasiado calor. Mi comida se agota. El agua no da para tantos. Hasta he recibido más de una paliza por querer alimentarme. 


Y otra vez pienso; "¿Vendréis a buscarme?". No me gusta la gente nueva. Hay veces que me saludan, y no temen acercarse a mí, pero yo sí que las temo a ellos. No me gusta, ¡maldita sea! ¡Por muy buenos que seáis conmigo yo me esconderé, morderé y alejaré a quien sea de mí hasta que no encuentre a mi auténtica familia!


¿Dónde estáis? 


...


Necesito vuestras caricias, vuestro amor, esa comida de marca que me traíais. 
De verdad, nunca quise hacer daño a nadie, me porté lo mejor que pude, fui fiel hasta el final, y ahora, después de tanto tiempo, no soy ni la mitad de lo que era... Apenas mis patas me sostienen, y mi hocico ya no se humedece.


Pronto me iré... Como tantos otros compañeros. Y me iré sin saber por qué acabé en estas circunstancias. 


Yo sólo... quería una familia.